NOTA DEL EDITOR: Consulte también una versión en inglés de este artículo en CrimsonWire, de Arturo Chafino-Marquez. Y vea un artículo adicional en CrimsonWire de Karmina Conde.
Por Arturo Chafino-Marquez
LAS CRUCES, N.M. — El Simposio de Justicia Social J. Paul Taylor se llevó a cabo el 7 y 8 de abril en el auditorio del Centro Corbett de la Universidad Estatal de Nuevo México. El evento anual se enfocó este año en el problema fronterizo del feminicidio y la violencia de género.
El primer día comenzó con una bienvenida dada por Enrico Pontelli, el decano del Colegio de Artes y Ciencias, junto con varias otras figuras como la hija del difunto representante J. Paul Taylor, Mary Helen Taylor Ratje. Después de esto, el evento fue compuesto en su mayoría por paneles de oradores invitados para discutir varios temas acerca del feminicidio y la violencia de género.
Los paneles y discusiones tocaron temas como la contextualización del feminicidio, el movimiento en contra del feminicidio, y la defensa de los derechos humanos. Pero también se subrayaron cuestiones más específicas, como el caso de los feminicidios del Campo Algodonero y la conexión entre la comunidad queer y sus experiencias con el feminicidio.

El simposio también les dio la oportunidad a familiares de víctimas de violencia basada en género a contar su historia. Historias como la de Reyna de la Torre Sánchez, la madre de Isabel Cabanillas.
Isabel Cabanillas fue asesinada en el 18 de enero del 2020, cuando recibió dos disparos mientras se dirigía a su casa por bicicleta en Juarez, México. La joven de 26 años era conocida en su comunidad como una madre, activista, feminista, y artista. Se creé que su asesinato fue un caso de feminicidio, o basado en su género.
Sánchez tomó el podio para discutir el caso de su hija con una camisa colgando con la frase, “Quien mató a Isabel Cabanillas,” haciendo referencia al hecho que no se ha encontrado a alguien responsable por el asesinato.
“En México, la justicia es muy escasa,” dijo Sánchez.
Sánchez describió lo difícil que es encontrar justicia en los casos de feminicidio en México, debido a un sistema legal que no solo busca ignorar el problema, pero frecuentemente también culpar a las víctimas.
“Drogadictas, locas, se lo buscaron,” son algunas de las frases que Sánchez mencionó que se enfrentó durante la pelea por justicia por Isabel. Incluso una línea de investigación por posible narcotráfico fue lanzada en el caso de Isabel, aunque eventualmente se descartó por falta de evidencia.

Sánchez también dio a luz la falta de respeto por los derechos que se le debieron haber otorgado. Ella describió como cuando fue a reconocer el cuerpo de su hija, no se le permitió entrar. En vez, la separaron a ella de su esposo, y solo él pudo entrar. También mencionó lo lento que son las autoridades en investigar estos casos.
Aun así, Sánchez expresó agradecimiento a la comunidad de mujeres que han ayudado mover el caso adelante y que continúan la batalla por justicia para Isabel.
“Yo solamente soy una madre que busca justicia por su hija,” dijo Sánchez.
El evento cerró en el segundo día con un micrófono abierto, en donde se nombraron y honraron a las vidas perdidas por el feminicidio y la violencia de género.
También se llevó a cabo una recepción al aire libre en donde se otorgaron los Premios del Simposio de Justicia Social J. Paul Taylor, hubo una lectura de poesía, y una vigilia con velas.



